2 de mayo de 2007

Savoie II

Después de la introducción de los carteles, ahora toca la sección de bichos y florcitas.

Éstos son crocus, parientes del azafrán. Son muy abundantes en las montañas, y salen nada más retirarse el manto de nieve.








En cambio, ésta no las había visto en mi vida. Es una anémona vernal o de primavera. Tiene la flor guardada en un saco piloso muy agradable al tacto (parece el vello de un animal, tiene pinta de calentito) hasta su eclosión.








Otra flor alpina que no había visto en mi miserable vida es la Gentiana de Koch:








Había bastante abundancia de éstas flores, llamadas hepáticas, en una variedad de colores desde el blanco al rojo chillón, añil, fucsia...








La soldanella alpina:








Y por último, una que tiene un nombre de lo más curioso: el narciso de los poetas (Narcissus poeticus).








Y ahora, los bichos. Esta es la mejor foto que pude sacar de un grupo de gamuzas. Es el macho descornado (menudo ostión se tuvo que dar) que vigilaba mientras las hembras se iban replegando según subíamos (con infinita más dificultad y esfuerzo que ellos).








Y por último, premio para el primero que acierte...un par de bichejos que me recuerdan a mis queridas, pesadísimas y perezosas colaboradoras. ¿Qué son?








8 comentarios:

Agar dijo...

Ha tardado una eternidad en cargar, pero ha valido la pena :)

En cuanto a los bichos, he pensado ¿qué es lo que me llaman en casa por las mañanas? No tienen pinta de larvas (los franceses son así de agradables sí), así que debe ser lo otro. Si vas dejando pistas tan facilitas, yo no juego :-P

Yo tampoco conocía la mayoría de las florecillas, sólo me sonaba la genciana, y de la carrera. Al parecer las infusiones de la raíz se usan para abrir el apetito, aunque deben ser repugnantes.

Por cierto, me ha gustado el narciso posando para la cámara, casi desafiante...

El mendigo dijo...

Si que es verdad, ahora tarda más. Es que me chapan el espacio en ya.com y me he tenido que buscar otro.

Esta vez era bastante sencillita la pregunta y, efectivamente, la has acertado. ¿Qué quieres de premio?

Supongo que para alguien que viva allí no será nada del otro mundo, pues hay muchísimas. Pero para mí, que nunca había visto ninguna, pero parecieron unos bichos de los más simpáticos. Y me sorprendió que nos dejaran acercarnos tantísimo (nos costó media hora, parecía que andábamos jugando al escondite inglés).

Raíña Loba dijo...

Menos mal que esta sherpiña abre más los ojos que el fotógrafo, que sino varias de esas flores tan raras habrían quedado entre el olvido de las hierbas ;)

También es cierto que costaba apartar los ojos de las inmensas montañas que nos rodeaban, y de los verdes bosques (que añoré para Galicia) uf qué impresión.
Ha sido todo un descubrimiento este viaje.

Casi a 3000m además de impresión sentía una gran serenidad.

El mendigo dijo...

Ops!

Qué dices, desgraciada! Cómo comparas con Galicia!

Tremendos bosques, un clima más seco que el gallego y...ningún incendio! Ops!

¿Por qué será? ¿Puede que sea que sus bosques no son de repoblaciones de pinos y eucaliptos? ¿Puede que les vean más utilidad a los bosques verdes que no quemados y transformados en papel tissu?

No, no, lobita. No se pueden hacer esas comparaciones. Ofenden.

flor de un día dijo...

Jo, sí que es verdad, dejaron que te acercaras mucho, qué chulas! Tanto ellas como la gamuza (precioso bichito, con esa carita), son el tipo de animal que te entran unas ganas de achuchar como a un peluchón nada más verlo...
Las flores son a cual más bonita. La que no conocía (creo, es que no la veo demasiado clara) era la soldanella alpina.
La primera vez que vi las peluditas me encantaron. Son como otro peluche con forma de flor. Molan.

El mendigo dijo...

Las marmotas son una preciosidad. Había muchísimas y las crías se pasaban el día correteando por la nieve una detrás de otra o poniéndose de pié para pelearse a empujones.

Ahora, la gamuza (o rebeco) ya tenía una cara más de mala ostia. Sobre todo el macho que vigilaba.

Raíña Loba dijo...

Ya que no podíamos adoptar una :)
me habría gustado al menos traerme alguno de los peluches de marmota que se vendían.
Bueh, tenemos unos dientes como recuerdo...

Eran muy simpáticas y curiosas. Me alegra tener la foto que me sacaste tan cerquita de la mamá marmotilla.

Raíña Loba dijo...

Quiero volveeeer!!!

No quiero ver tanta gente y no quiero ir a trabajar, decidido, mañana me pongo malita.