7 de mayo de 2007

El Espejo




Cuando nos asomamos al abismo de un espejo, los ojos recorren las facciones y rasgos conocidos hasta detenerse en la pupila, y no ven más allá.
La vanidad nos lleva a olvidarnos de la existencia limitada que tenemos.

Nos regodeamos en nuestro ser como si fuésemos únicos e importantes.

Mirándonos en el espejo no conseguimos ver el verdadero reflejo que éste nos devuelve, el que nos acompaña como una sombra y que va agarrado a nuestros pies.
La compañera inseparable.

5 comentarios:

El mendigo dijo...

Juuuuder.

¡Ante todo, alegría!

Me recuerda, claro, a Oscar Wilde pero creo que tengo una idea de la autora...

¿Cómo coño has encontrado esa foto? ¡Lo has bordado, nena!

Eso sí, si yo me pongo ha hablar de cosas graves, y a ti encima te sale la vena gore, esta bitácora va a ser tan animada como la columna de necrológicas.

JOAS JOAS JOAS

Raíña Loba dijo...

Bueeeno, si soy melosa también te quejas ;p

Como ves, de vez en cuando tu lobita también se inspira y le sale la vena escritora :))

Me pareció muy curiosa la imagen.

Campurriana dijo...

Me ha encantado, Raiña...

Hay quien no se para nunca a mirar frente al espejo...y pierde lo que aprendería de lo que se puede llegar a ver...que es mucho...

Quizá no nos damos cuenta de que nuestro cuerpo, nuestra cara, hablan por si solos, gritan para que nos acordemos de ellos...a veces, entre tanta ocupación, se sienten perdidos en un mundo que vive deprisa...

flor de un día dijo...

Mola! La foto es chulísima! No la había captado, al principio. Ya me había gustado con sólo ver una parte (imaginaba que era lo que el espejo de la pantalla reflejaba), pero al final lo vi todo! Que guai! Y desde luego, yo le veo mucha gracia, mendiguito (pero mucha)! Anda que no me he reído un rato!

El mendigo dijo...

Otra pirada!

:p