26 de febrero de 2009

Entre o ceo e o inferno

El cielo, es fácil saber por qué lo digo. Esto es lo más próximo del cielo que puedes estar en Galicia, ya que planeábamos subir a Peña Trevinca, la cumbre más alta de la Sierra Segundera y, por lo tanto, la más alta de todo el Macizo Galaico. Es una colinita, poco más de dos mil metros, en comparación con los Alpes; pero en Febrero y con todo lo que había nevado, se presentaba divertido el día. Mi temor: que la última semana de calor no se hubiera llevado toda la nieve.

¿El infierno? Esa zona está trufada de louseiras (canteras de pizarra). Cada vez que voy a esa zona, la encuentro cambiada; las louseiras se han ensanchado y han trepado monte arriba con las bendiciones de la Junta de Castilla-León y la Xunta de Galicia. Para mi estupor, tanto habían trepado que habían alcanzado la cuerda del monte, a casi 2000m. Por lo tanto, tuvimos que hacer noche a la entrada de una de esas canteras, que sube desde el lago de la Baña, y desde ahí salimos en cuanto despuntó el día.











Este piso está tan nevado que sólo se debe trabajar en él cuando llega la primavera. Mientras tanto, las máquinas trabajan más abajo, hacia el valle.









En el dédalo de pistas de la cantera, encontramos al fin la salida y pudimos salir, por una pala de nieve, a terreno despejado. Al subir a una colina pudimos ver nuestro objetivo: Peña Trevinca.








La noche ha sido gélida (la furgo estaba blanca cuando nos levantamos), muchos grados bajo cero que han dejado la nieve como un peñasco. Con las raquetas avanzamos a buen paso y al rato, vemos en la hondonada, aún entre sombras, el Teixedal del Casaio. Se trata de un bosque de tejos relicto del terciario (cuando aún no existíamos ni como especie, ni tan siquiera como género). Una verdadera joya que cualquier día se va a la mierda con un incendio. Con todo quemado, ya no habrá obstáculo para que las louseiras invadan ese valle.










Vamos acercándonos a la falda y en este paso tenemos que calzarnos ya los crampones, si no queremos acabar dándonos un refrescante chapuzón en la laguna que está a nuestros pies. Las puntas de acero, al llegar a la zona de umbría, apenas se clavan unos milímetros en el hielo. Impresionante.









Ya estamos al pie de la montaña.








Seguimos subiendo, y la cosa cada vez se pone más cruda. Que mala pinta que tiene esa arista...yo por ahí no subo ni jarto de vino.









La subida, que empecé con muchas fuerzas y que parecía un agradable paseíto, se puso casi vertical, y con el hielo que parecía cemento más que agua. Me había metido en un berenjenal y por un momento dije que yo retrocedía (lo cual era aún peor). La lobita, que con los pinchos más que loba parecía un gatito con sus garras, encontró un camino menos pendiente y que había acumulado algo de nieve en polvo que daba algo de seguridad. Con las pelotas otra vez en su sitio, seguí su huella.








Al fin, la cima! Lo que en verano es un paseíto, se me había atragantado más de lo que me esperaba. Decir que la vista recompensa es un tópico muy manido, pero no menos cierto. En este momento nos encontramos en la cima de Peña Trevinca Norte, o Peña Surbia (2112m).










Desde aquí podemos ver, a la derecha, la más afilada, Peña Negra (2123m) y, más allá, Peña Trevinca Sur (2127m). En principio la idea era subir las tres, pero visto el tiempo que nos ha consumido esta subida, preferimos aprovechar descansando aquí arriba y visitando las inmediaciones, que meternos en jaleos de pasar el cordal de Peña Negra con la nieve helada. Bastante es con que no me he roto ya la crisma, para seguir intentándolo.









Peña Trevinca Sur, ella sola.








La cabecera del Tera y toda la inmensidad nevada de la Sierra Segundera. Al otro lado de estos montes está Sanabria.









Hacia el otro lado está el circo glaciar de La Baña, con el lago al fondo (a un paso de la cantera que lo amenaza).









Bocata de chorizo frito, manzanas, mandarinas y chocolate, menú delicioso en uno de los más bellos restaurantes que hemos visitado nunca. Eso sí, tenían el aire acondicionado a toda ostia, y cada vez iba a más, así que decidimos iniciar la bajada. Eran las 4 de la tarde y la nieve seguía como un pedrusco.









La vuelta fue darle caña y, por una vez y sin que sirva de precedente, llegamos a la furgo con algo de luz. La verdad, no tenía ninguna gana de llegar a la cantera de noche y perderme por sus pistas y barrancos a un paso ya de nuestra nena.









A la mañana siguiente, queríamos visitar las minas del alemán, unas minas abandonadas que fueron un campo de concentración nazi en plena España de la postguerra. Eran unas minas de Wolframio, mineral imprescindible para las aleaciones de los blindajes de los Panzer (aumenta la dureza) y los cañones (aumenta la resistencia a la temperatura y, por lo tanto, permite una mayor cadencia de disparo). Presos republicanos sufrieron la condena a trabajos forzados en esta mina, gestionada directamente por oficiales alemanes. Luego, queríamos continuar nuestro paseo hacia el teixedal, del que antes hablamos.

Pero nada de esto pudo ser. Las canteras se habían desarrollado muchísimo desde la última vez que estuve, y no logré encontrar el camino en esa inmensidad de caminos negros (y seré mal escalador, pero soy muy bueno orientándome). Al final, reharto, decidí mandarlo a la mierda y ver unos encinares que crecían más abajo.








El pueblín se llama Portela, y está ya cerca de El Puente.








Sacar fotos de un bosque es bastante difícil, así que no saqué nada de valor del encinar. Y es pena, porque es bastante raro encontrar en Galicia encinas que no hayan sido taladas o quemadas. La riqueza de estas zonas de confluencia entre el bosque atlántico (roble) y el bosque mediterráneo (encina y alcornoque) es enorme, merecerían una especial protección por los escasos retazos que quedan, para protegerlos de las llamas (no lo he mencionado, pero la noche que llegamos, cuando ya estaba helando, ardía una de las laderas de Trevinca). Un incendio, a 1500m, cerca de la nieve. Esto ya es demencial.


Por cierto, estas trompetillas minúsculas son un liquen, concretamente una Cladonia coccifera. Cuando está madura, genera una bolita roja en el extremo de la cazoletilla que la hace especialmente vistosa.







Quiero dedicar este post al P$O€, que es quien sienta sus posaderas en la Consellería de Medio Ambiente, por sellar los estudios de impacto medioambiental de las louseiras.










También deseo dedicárselo al BNG, quien lleva la Consellería de Industria y, por lo tanto, responsable de las explotaciones mineras. Con la flechita está el pueblo de Casaio, por si queréis comprobar vosotros mismos la extensión del desastre en el Google Maps.










Y ahora, una vista de conjunto (ver escala) de la montaña oriental ourensana. Dedicado al PP, que es quien empezó a conceder las licencias de explotación en uno de los últimos reductos de vida salvaje en Galicia. No lo podían haber hecho peor. Al ser quien gobierna en Castilla y León con mayoría absoluta, también son los responsables de la destrucción en el lado leonés.




Gracias a todos ellos por convertir el cielo en infierno. Así os atragantéis el Domingo con vuestros putos votitos y se os lleven todos los demonios al infierno más profundo, más profundo que vuestras negras louseiras.

¡Sois peores que Atila!

12 comentarios:

Raíña Loba dijo...

Mira que hemos estado en la nieve, pero tan dura y helada como esta nunca.
Incluso con los crampones la bajada daba palo. Siempre digo lo mismo, en las pendientes prefiero subir que bajar.
Vaya gata estoy hecha ;)

javierM dijo...

jo... Me ha entrado morriña... me acabo de dar cuenta de que hace siglos que no voy al monte, pero el caso es que ir a Guadarrama me da una pereza enorme. Lo mismo un día me llevo a mi Laura al funicular, pero es que ahora es angustioso ir...

Tb me ha recordado una noche en la Pedriza, en un vivac construído con piedras con más frío que un gilipollas, comiendo un bocata de chorizo crudo porque fuí incapaz de encender el puto hornillo. ajjajaja

El mendigo dijo...

Javi...tienes una montaña preciosa a un paso. ¡No tienes perdón!

Seguro que no te descubro nada, pero si quieres huir de la masificación de Guadarrama y del fachorío de la zona del Escorial...tira para la "Sierra Pobre". Por el hayedo de Montejo, el nacimiento del Jarama, Peña Cebollera...el piquito de Madrid, con Segovia y Guadalajara. Es precioso y absolutamente solitario.

Y se encuentran unos níscalos como parabólicas, tú. ;)

flor de un día dijo...

Es verdad, es como si algunas hubiesen quedado grisosas o verdosas. Como con una capita de suciedad. Es eso lo que decías del filtro, no? Lástima, porque la nieve siempre te había quedado muy brillante.

De todas maneras, me impresionan muchísimo las sacadas desde lo alto. Me parecen unas vistas espectaculares (9, 10, 11, 12 y 13). La 11 y la 12 casi me hacen imaginar un país más o menos llanito, con sus pequeñas lomas, todo cubierto de nieve. Les sobra la calimilla del fondo, sobre todo a la 12, pero me transmiten bastante lo que hay.
Como foto (ya no sólo por lo que en ellas se ve), quizás me quedo con la 9 y la 10, sobre todo la 9, por esas formas tan lindas y las sombras que forman, en especial esa curva de la izquierda, en primer plano; con la 14, por esa sombra alargada y los haces de luz de la estrella que quedaron detrás; con la 15, que a pesar de no quedar tan nítida como me gustaría, me imagino que por el uso del zoom, como me encantan las puestas, no puedo dejar de añadirla; y con la 18, porque me parece preciosa esa vida diminuta ;).

He estado mirando y es verdad, no se puede hacer nada por evitar pasar por las canteras. Pues me sorprendió, porque había oído bastante de él. Ya me fijaré, pero me estaba preguntando qué harán, como publicidad del teixedal. ¿Remarcarán el color gris marengo, tan en boga, del polvillo de las canteras? ¿El trino de las máquinas? ¿Las curiosas formas de las laderas mágicamente horadadas? Da miedo, pensar en esas máquinas gigantescas, trepando poco a poco (o no tanto), hiriendo la gran montaña a dentelladas, devorándolo todo a su paso. Y que ese país escondido en las cumbres esté tan amenazado...

wenmusic dijo...

Caray... ¡¡Por dónde os metéis!!

Muy bellas las fotos. Y la comida, solo de pensar en ella... Mmmmmm... Con lo bien que saben las cosas cuando uno anda por el monte adelante. Y más si son cosas ricas y sencillas.

Y qué desastre están montando allí. Qué desfachatez. La imagen de Google Maps es escandalosa.
Puedo entender que hagan falta las canteras, pero hay lugares y lugares, y formas y formas.

El daño hecho es irreparable, y eso, entristece a uno.

El mendigo dijo...

Nas Wen! Pues cuando quieras subir, te paso los mapas. A Trevinca se puede subir por tres sitios: desde el puerto de Trevinca, desde A Ponte o Xares por el lado gallego (quizá la subida más bonita) y desde Sanabria remontando el valle del Tera (es larguísima, si no es verano hay que vivaquear o ir con frontales, porque no da tiempo a hacerla con la luz del día).

Y lo de las canteras, estoy de acuerdo. Tiene que haber explotaciones, pero no descontroladas, y en cualquier zona. Apruebo escoger una zona limitada, que ya esté muy quemada y destrozada, y ahí cavar hasta acabar con la montaña. Pero a esta gente le han dado licencia para matar, como a 007, y se están comiendo toda la montaña. hasta la línea de cumbres. Cuando acaben con el Macizo de Trevinca, de ser un 2200m va a acabar siendo una colinita de 500m. :P

Campurriana dijo...

Preciosa historia. Peligrosa historia también. Espero que la belleza de los paisajes os permita ver también el riesgo de la caminata. Supongo que sois cautelosos pero os lo tengo que decir: tened cuidadito y cabecita.

Bellísimas fotografías. Bellísima gatita.
:)

El mendigo dijo...

Do blogue de Manuel Gago podemos ver aquelo que non pudimos: as minas no alemán e o teixedal de Casaio.

O teixedal de Casaio

Como chegar ó teixedal de Casaio

Que é a ruta que deberiamos ter seguido, xa que a de sempre, dende a ermida, está pechada polas louseiras.

E, para rematar, tamén este profesor universitario e blogueiro é da nosa opinión:
A salvaxe agresión das louseiras ao Macizo de Pena Trevinca: deben parar xa

Anónimo dijo...

Só engadir que recentemente fun de viaxe familiar polas louseiras ata fonte da cova tratando de alcanzar pena trevinca. Quero dicir que me gustou moito o teu artigo, e que comparto o teu desprezo pola agresion contra a natureza en beneficio de intereses comerciais. Révolveseme o estomago só de pensar que sitios tan fermosos coma o canon do sil, simbólicos de galicia póden volverse tan ermos e feridos debido a intereses comerciais.

Raul dijo...

El puto infierno. Maldecir haber visto aquello en persona. Decir que veraneo y visito a menudo la comarca de valdeorras, sabía que el principal ingreso económico en el valle era procedente de la pizarra, pero me intrigaba no ver mucho impacto medioambiental en la zona. Hasta que este verano desgraciadamente lo conocí, hay bien escondidito lo tenían todo, los 4 mangantes y polítidos de turno. Fué y me es muy duro ver imágenes del lugar y lo que és peor, que no se le ponga freno. Me hierve la sangre... Paremos esto por favor. Hagamos algo, me presto voluntario a ayudar en lo que pueda.

Anónimo dijo...

Todo el mundo protesta de las canteras y sus efectos, pero en casa de cada bien que tenemos el tejado bien cubierto de ella para que no entre el agua a que si ? menos gilipoyez y un poco mas de sentido comun que no os viene mal.

Un saludo

esmola dijo...

Entre que no haya canteras, y destruir todo el entorno dando manga ancha para que las louseiras se expandan por toda la Sierra Segundera, estoy seguro que hay un término medio dictado por el sentido común.

Lo que no parece de sentido común es destruir nuestro entorno para siempre para que unos pocos empresarios amasen beneficios.

Porque los beneficios son privados, pero la tierra que están destruyendo las canteras, es de todos. ¡Es mía! Al enriquecerse, nos están empobreciendo a todos.