2 de octubre de 2006

La esclavitud por deudas



Supongo que cuando se habla de esclavos, a uno se le viene a la cabeza imágenes como ésta. Hombre blanco dominando a primitivos negros, llevados en barcos a las plantaciones de algodón de Luisiana.

Sin embargo, la historia de la esclavitud es muy extensa, tanta como la historia. Una de las causas más comunes para llegar a esta situación, además de rapto o como botín de guerra, es la esclavitud por deudas. Cuando eres incapaz de afrontar los pagos de una deuda, pierdes la libertad para poder saldar esa cuenta.

En el Bajo Imperio Romano, varias crisis económicas sucesivas (devaluación del denario, crisis del comercio, agotamiento de las arcas públicas, inflación...) fueron empobreciendo al pequeño agricultor, debiendose endeudar para poder continuar la producción. Las condiciones económicas llevaron a la ruina a estos pequeños propietarios, los cuales tuvieron que vender sus tierras a los grandes propietarios, y arrendar su fuerza de trabajo en condiciones de semi-esclavitud (el siervo de la gleba). Era el germen de la Edad Media, y su estructura socio-económica: el feudalismo.

Avanzamos hasta nuestros días.

En un contexto de euforia, de fe en el eterno crecimiento económico y en la escalada alcista de los precios del ladrillo, toda una clase pequeño-burguesa se endeuda hasta lo indecible para poder mantener un nivel social. El consumismo, la burbuja inmobiliaria, los bajos tipos de interés son el cepo que todo españolito se pone muy felizmente al cuello.

Esa es la primera fase de la celada. La segunda la vivimos ahora: los tipos de interés se recuperan y las familias se dan cuenta de que la soga empieza a apretar. Los bancos no quieren que aparezcan morosos y flexibilizan sus créditos con refinanciaciones, hipotecas interglaciares (las que se pagan de glaciación a glaciación) y otras facilidades. Aparecen entidades que ofrecen, a veces de forma tan engañosa como ésta, rebajar las cuotas a la mitad. Se llama consolidación de deudas, reunificación de préstamos, etc: traducido al castellano, se trata de incrementar el plazo de devolución a costa de incrementar la deuda que tienes contraída (entre un 5 y un nisesabe%).



Como una mosca en la telaraña, aún la presa no se da cuenta que todos esos esfuerzos para liberarse son contraproducentes: cada vez está más enredada en la trampa.

Sólo falta el tirón final. Una crisis económica de las que sucesivamente afectan al sistema económico, sea por la explosión de la burbuja inmobiliaria, sea por la cotización del barril de petroleo, sea por la caída de una bolsa hipertrofiada... No hace falta que entremos en recesión, una simple caída en el ritmo de crecimiento económico se traducirá en cierre o deslocalización de empresas, congelación salarial, aumento del paro...

Con una inmensa deuda a cuestas, las posibilidades de maniobra de una familia son mínimas. La gente aceptará cualquier cosa por mantener su puesto de trabajo; si lo pierde, se agarrará a un clavo ardiendo. Si quiere dar marcha atrás y vender su querido pisito, se dará cuenta que su valor actual no le llega para cubrir la hipoteca, de la cual aún no ha pagado más que intereses.

Está atrapado.

Es un esclavo. O mejor dicho. Un siervo. Conserva en teoría derechos jurídicos pero de facto ha de aceptar voluntariamente cualquier trabajo que el empleador quiera, aunque sea ingrato o mal remunerado, en otra ciudad, en otro puesto de menor cualificación...



Horas extras no remuneradas, trabajo gratuito en la finca del señor feudal...viene a ser lo mismo.

A cambio: manutención. La casa y la comida. Y la protección de encontrarte dentro del sistema, bajo el ala del señor feudal, el cual mandará reclutar a tus hijos si es necesario.

La esclavitud es la forma óptima de sistema productivo.




El sistema económico puso el lazo, nosotros lo recogimos y nos lo pusimos al cuello. Las circunstancias le metieron la batada a la banqueta. ¿Quien tiene la culpa del ahorcamiento?

El gobierno de la nación no, desde luego. No puede en un sistema democrático interferir en las oportunidades de negocio. Oportunidades de negocio...a costa de engañar, abusar y parasitar al pobre trabajador, como siempre (ETTs, constructoras, financieras...).

6 comentarios:

flor de un día dijo...

Jiji... Está bien, el cambio de foto. Me refiero a la del principio. La otra, por eso, también estaba muy bien, quizás menos cínica, mucho más dura y directa. Podrías haber dejado las dos... Bueno, da lo mismo, que yo tengo ambas a mi disposición. :))
Si no sale mi comentario ahí por al lado (por mí, mejor así), no hace falta que me contestes, que es una tontería y te veo venir...
Eh, chiripitifláutico?

El mendigo dijo...

No, no, te equivocas.

Esta vez no ha sido cosa mía, yo no he tocado nada.

Yo tenía enlazada la primera foto, pero debe ser que en el sitio de donde la saqué, han puesto la portada de El Jueves en su lugar, así que ahora sale ésta.

No es que no me importe, pero no pega mucho con el tema.

Y por cierto...¿qué haces en estas profundidades del blog?

Anónimo dijo...

las deudas como bien escribes son una forma de esclavitud,pero no tan solo una esclavitud sino que una maldicion, es sinonimo empresarios:como lograran expandirse atandose a las deudas?pero sera que no hay esperanza en esta sociedad egoista y esclavizante de vivir libre!
SI LA HAY...
Dios ha dado la posibilidad de ser libre y tener paz en medio de la afliccion.
Dios el padre cargo toda la maldicion de la pobreza y esclavitud sobre Jesus y lo castigo en la cruz, por amor a todos los hombres, de modo que si depositamos nuestra fe en jesus y en su sacrificio hoy podemos presentarnos delante de Dios el padre en oracion libremente para pedir, y Dios dijo pedid y se hos dara,y todo lo que pidierais en oracion creyendo eso recibireis si lo haces en el nombre de Jesus.
es la verdad, crito liberto a la humanidad

El mendigo dijo...

Vete al carajo con tu basura proselitista. En vez de hablar del tema que propongo, haces una mala digresión para soltar tu rollito meapilas. Es una soberana falta de respeto, un spam puro y duro.

A ver si la Iglesia va a pagarte tus deudas, no te jode. O Jesucristo. Si puede curar a leprosos y devolverle la vista a los ciegos, qué menos que cancelarte una hipoteca, no?

Aaaanda con tu estupidez supersticiosa al cuerno, aquí se habla sólo de cosas racionales, no de cuentos chinos.

FERNANDO DI FILIPPO - HABÍA UNA VEZ dijo...

EXCELENTE !!!!!!!!!!!!!!
Grande Mendigo.
Soy Argentino....imagina....
No se como ponerme como seguidor, en tu blog. Quiero leerteseguido. Puedes entonces ponerte en el mío.
Gracias

Gonzalo Montoya dijo...

Me gustó el analisis y felicitaciones por lo de la iglesia.