10 de abril de 2008

De Mampodre a Rubayer

Quien me conoce, debe pensar que soy el ser más impúdico del orbe. Sin embargo, en mi el pudor se revela de otras formas. Era por la mañana, sale un hombre de piel curtida de un horreo. Se está vistiendo, se ve que acaba de levantarse de cama, aún no se ha atado los cordones. Dentro no hay luz, no veo cables, entiendo que sale afuera para tener luz para hacer el lazo. A sus pies juega un gatito de ojos cautivadores.

No soy buen conversador, lo sé. Pondero la belleza de su gato, recurso facilón para ganarse la confianza del dueño. El hombre es amable y, afortunadamente, a diferencia del resto de asturianos con quien hablamos, no intenta esconder su forma particular de hablar (posposición del pronombre, vocal final cerrada...).

Le digo que le voy a sacar una foto al gato. Sólo con abrir el objetivo sacaría a este viejo vaqueiro, sin embargo me parece traicionar su confianza. Cierro el objetivo y saco sólo al gato, precioso gato que no para quieto. Me gustaría retratar al hombre, me da vergüenza pedirle permiso, y no quiero robarle una foto a traición.

Sigo charlando con él, esta vez por gusto de oír hablar bable y por la dignidad que emana. Con el jersey raído y sentado en el quicio de la puerta del hórreo (cuatro patas, los de seis son paneras), metro y poco por encima del suelo, me parece más solemne que si el Rey me recibiera en el palacio del Pardo.



No me gustan los hombres (y mujeres) de hoy. Me parecen monigotes. Débiles, volubles, timoratos. Sin valor ni dignidad. El viejo pastor me pareció una persona respetable. No me importaría tenerlo, siquiera una temporada, sentado en el trono de España. O en algún sillón azul del hemiciclo. Me gustaría que, para variar, gobernase alguien que no tuviera las manos suaves.














































































































































































































































Yo de verdad que lo siento. Soy un aguafiestas. Será que los incendios me persiguen, porque ciertamente al revés no es, palabra. Será casualidad que siempre que salga me encuentre con alguno.

Éste era dentro de la Reserva de Mampodre, como siempre, al caer la noche. Una noche que cayó bien caída, con temperaturas muy por debajo de cero. Debía ser grande el bote de gasolina, porque esas retamas estaban bajo nieve tan sólo unos pocos días atrás.



Es otro sitio, ya en la vertiente asturiana. El mismo detalle que ya había comentado: ganado pastando al lado de los restos de un incendio. Un bosque joven de robles y hayas destruido para apacentar a vacas, cabras y ovejas. Puta ganadería extensiva.

Otras veces, el fuego tiene un fin en sí mismo. Asegurar la contratación para la próxima campaña de fuegos. Presionar para que los contratos no sean por 6 meses sino por todo el año.

Como la mafia: nos protegen de los fuegos que ellos mismos provocan.

Y cuando no, los putos cazadores.

Claro, que ningún político tiene cojones u ovarios de decir esto claramente. Siguen gastando nuestro dinero en comprar más aviones y helicópteros, en vez de analizar la raíz del problema.


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14 comentarios:

El mendigo dijo...

Lo sé, es una puta bombilla, sé que lo habéis pensado.

Estaba en el atrio de una típica iglesia del románico rural asturiano.

La bombilla y el portalámparas no son románicos...pero casi. De toda la iglesia, fue lo único que fotografié (el interior debía ser interesante, pero como siempre, estaba cerrada a cal y canto como alma de obispo).

La foto está borrosa, es vulgar y simplona...sin embargo...hubiera borrado cualquier otra, antes que esa.

Me parece la mejor foto que he sacado en este viaje. Y no sabría decir por qué.

Podéis cagaros en mi y en la puta foto, si os place. Creo que me estoy volviendo aún, todavía más gilipollas.

flor de un día dijo...

Pues la verdad es que con lo que yo me quedaría sería con tus palabras. Las del principio.
Luego he visto las manos de la foto, con ese jersey color marrón, esos zapatos viejos y no he podido burlar la emoción. Bueno, eso no importa. Cosas mías.
Me gustan mucho la 19,5 (tramposo de pacotilla, vaya invento, este tuyo...), la 20, la 21 y la 26. Me gusta mucho, el contraste de colores que hay, sobre todo en la 26, con todo encapotado atrás y luego ese color tan vivo de la hierba.
Bueno, la 19 también tá chula. Y en la 16 me hace gracia, ese ventanuco, tocando al balconcete, con esos marcos de madera tan viejitos.

El mendigo dijo...

Liiiiista.

Listooooorra.


La 19,5 no tiene ni tan siquiera un ajuste de brillo. Nada. Rien du tout. Tal cual sale de la cámara.


Hala! A cascarla! :p


Por cierto, ¿sabes lo que me gusta de la 19? Es verla y me llega el olor a bosta que había.

Es raro que pueda transmitir (al menos a mi mismo) un olor con una imagen. Con ésta creo que lo he conseguido.

flor de un día dijo...

Booooooocas.

Bocaaaaaaaaaaazas.

Me refería al ",5".

El mendigo dijo...

Tricheur, moi? Pour quoi?

A ver, intento ordenar las fotos para que no se haga monótono, intentando meter fotos de todos los tipos. Las numero, y cuando quiero intercalar una entre dos fotos consecutivas, empleo ese truco de poner decimales. Así se reordenan automáticamente y veo cómo quedan.

Tampoco es tan grave, no?

Ceporra cascarrabias! :p

(¿no hay un emoticono para el corte de mangas? Lo necesito!!!!)

Raíña Loba dijo...

Para cada foto tendríamos un comentario y alguna anécdota, pero se haría un post muy largo.

Ver la foto del hórreo con la torre al fondo me trae el gracioso recuerdo de tres ternerillos a la carrera hacia la fuente y el derrape de uno de ellos. Bebieron ávidamente y de nuevo al trote volvieron a la corte.

La del incendio es menos grata, después de un día estupendo nos obsequian con ese final :(

Pero unos recuerdos enlazan con otros y salto a la fría noche que nos tocó y al polaco al lado de cuya casa aparcamos para dormir y que nos invitaba a café. Nos contaba, que la semana anterior la nieve llegaba hasta la cintura.

No conseguimos sacar pájaros, pero en esos tres días de escapada vimos un montón y mucha variedad. Al menos se quedan en nuestra retina.

Se me hace la boca agua pensando en nuestro viaje de mayo, ¡¡15 días!!

flor de un día dijo...

Puf! Cada día peor, eh?
Qué pesaaaaao!
Que sí, que muy bien. Que lo haces muy bien todo. Todo todo y todo.
Y además eres inso... estooo... encantador.
Buáááá! Los viernes también, no. Yo no quiero más niñatos! Si yo estoy muy tranquiliiiiita...
(Y me llama a mí, cascarrabias. Esto es inaudito.)

Campurriana dijo...

Raiña, Mendiguiño...seguro que ya sabéis la que voy a elegir...
¡Exacto!
La casita, la niebla al fondo vistiendo la roca montañosa, o la rocosa montaña...el caminito...

:)

Y el gatito monísimo, aunque un poco movidito...
Echo de menos la cara de ese pastor...

Campurriana dijo...

Y la tercera...me encanta la flor que protagoniza la tercera fotografía...

Parece que va a aparecer David de un momento a otro entre sus pétalos...
O Willy.
:)

Raíña Loba dijo...

Me alegra que te guste, aquí "la nena de los ojitos del mendi" consigue de vez en cuando sacar una buena foto.

Este año ha sido la primera vez que hemos visto esa flor, no la conocíamos.

Por cierto sacamos otro gato, pedazo gatazo en una cabaña perdida en el monte.
En vez del hombre de las nieves encontramos el gato de las nieves, ji,ji...
hoy tengo un humor peculiar.

El mendigo dijo...

Eeeeehhh!

Quieto parao!!!!

Que la foto nº3 es mía, usurpadora!!!

La tuya es la 23 (que en mi opinión es aún mejor...SI CABE).

Campu, cuando quieras ir, sólo tienes que decirlo y te pasamos los mapas. La subida hasta ahí no es difícil.

Tampoco está mal que no salga la cara del viejo. Puedes ponérsela tú misma. ;)


Por cierto, es verdad, puto gatazo el que nos encontramos. No estaba gordo, estaba fuerte el muy cabrón. Aún tendrá que tener cuidado una zorra si quiere merendárselo, allá se irán de tamaño.

Campurriana dijo...

No os peleéis, chicos...
¿De quién es la fotografía de la casita con niebla al fondo?...me encanta esa sensación de profundidad que ofrece una imagen tan bucólica...
:)

Por cierto, podríais poner número a las fotografías para facilitar las votaciones. Así que espero toméis nota de esta petición de una dulce admiradora vuestra...

A mí, y lo siento por Raiña esta vez, me gusta más la flor que retrató Mendiguiño...parece un cuadro...

Besitos a los dos tortolines.

El mendigo dijo...

Campu, este es el ejemplo que la belleza es un concepto vago y, desde luego, personal.

A mí, la última flor me parece mucho mejor foto que la primera (que de hecho, estuve dudando si borrarla).

De verdad que es curioso recabar opiniones de otra gente. Recibes respuestas que no esperas. Para mí es evidente que la 3º flor (la que saco la lobita) es mejor. Para ti es lo contrario.

Interesante lección de tolerancia y diversidad. Espero que Benito XVI no se altere por nuestro relativismo.

Campurriana dijo...

Y en esa variedad cabemos todos...por lo que seguro que seguiremos enamorando a alguien siempre...
:)