10 de enero de 2006

Onde não há pão, não há sossego


Atahualpa Yupanqui, nombre con el que firmaba de niño las poesías, es el que quiso tener este descendiente de indio quechua y emigrante vasca.


Guitarrista, compositor, cantante y escritor; es en el chusco mundo de la canción una personalidad que infunde inmenso respeto por su profunda y sosegada humanidad.


Amante del pueblo llano y de la naturaleza, a quien dedica sus versos, desconfía del arte que nace del fingimiento, la afectación y la mentira.


Tú piensas que eres distinto
Porque te dicen poeta,
Y tienes un mundo aparte
Mas allá de las estrellas.

De tanto mirar la luna
Ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego
Que no sabe adonde va.

Vete a mirar los mineros,
Los hombres en el trigal,
Y cántale a los que luchan
Por un pedazo de pan.

Poeta de tierras rimas,
Vete a vivir a la selva,
Y aprenderás muchas cosas
Del hachero y sus miserias.

Vive junto con el pueblo,
No lo mires desde afuera,
Que lo primero es ser hombre,
Y lo segundo, poeta.


Conoció el exilio, la prisión y la tortura. En la cárcel le machacaron las manos para que no pudiera volver a tocar.


Yo canto por los caminos,
y cuando estoy en prisión
oigo las voces del pueblo
que canta mejor que yo.


Pero volvió a tocar. Introducido en la escena parisienne por Edith Piaf, fue reconocida pronto su valía.


¿De qué le sirve al cautivo
tener los grillos de plata
y el enrejado de oro,
si la libertad le falta?


A su muerte, se repatriaron sus restos para reposar debajo de un algarrobo, en su finca de la Pampa.


"Cuando muere un poeta, no deberían enterrarlo bajo una cruz, sino que deberían plantar un árbol encima de sus restos. Así lo pienso yo, por cuanto, con el tiempo, ese árbol tendrá ramas y un nido y en él nacerán pájaros. De ese modo, el silencio del poeta, se volverá golondrina".



El otro inmenso menhir, ancladas sus raices en el tiempo, inmenso monolito que sirve como referencia y como homenaje al hombre, a todos los hombres, a una humanidad resumida en las sarmentosas manos de una ceifeira do Alentejo.



José Afonso, o Zeca. Pasó a los libros de historia al ser una canción suya, Grândola, Vila Morena, la que sirvió de señal, al ser radiada por Radio Renascença, para iniciar la revolución de los claveles, que derrocó la dictadura nacionalcatólica de Salazar.


Grândola, vila morena
Terra da fraternidade,
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade.


A diferencia de otros cantautores españoles, que fueron con los años aplacando su temperamento contestatario hasta acabar uncidos a la noria del mundo discográfico (léase Serrat, Raimon, Lluis Llach...), Afonso siguió un camino opuesto, conociendo también la cárcel, la proscripción y el exilio.


Se hei de morrer amanhã

morra hoje tanto monta...


Su camino musical pasó de las canciones de juventud, interpretando un repertorio muy tradicional de fados y guitarradas...a sus últimos discos, en los que su compromiso político y su heterodoxia musical alcanzan su máximo.


Eu vou ser como a toupeira
Que esburaca
Penitência, diz a hidra
Quando há seca
Eu vou ser como a gibóia
Que atormenta
Não há luz que não se veja
Da charneca


En el mundo de la música, donde todo es afectación y fingimiento, donde la verdad se oculta y las melodías suenan estériles, huecas, falsas; de esta historia reciente de la música surgen estos dos colosos. Con humildad, supieron cavar en su tierra hasta dar con el manantial, con la fuente de aguas más puras, que es de la que lleva bebiendo el pueblo durante generaciones para ponerle música a la vida. Al trabajo, al amor y a la muerte. Es música que nace de la existencia, de la necesidad humana de cantarle alegre al sol cuando se levanta y cuando, cansado, se pone.


Cuando cantan, no cantan ellos, canta todo un pueblo por sus gargantas. Dignificaron la voz del pueblo, recogiéndola del polvo de los caminos y colgándola de una estrella, allí donde los culteranismos exclusivistas o las ordinarieces del mercado no pueden ni soñar llegar. Ellos no son más que el vehículo, el instrumento que usan los campos, los caminos, el rocío, el sudor, las olas, las penas...para cantar su canción.


Dos personas que vivieron y cantaron con honradez. Buscando la verdad y encontrando, escondida entre harapos, la belleza.


Mi más absoluta admiración y respeto.




3 comentarios:

María dijo...

Bueno, bueno, no me lo puedo creer ... tú, haciendo un comentario positivo!!!! :-P Jejeje, está claro que el cambio de año te ha pasado factura, aún renqueando de las navidades? ;-)

En fin, coñas a un lado, he de decir que no he escuchado nada de estos dos señores, a ver si consigo algo y ya te contaré. Por lo de pronto, has picado mi curiosidad :-)

Unha aperta

El mendigo dijo...

Positivo....negativo....pareces Van Gaal, nena!

En el mundo existen más de dos colores, las polaridades son de las pilas, los diodos, los condensadores... nosotros somos más complejos!

Eso de dividir el mundo en cosas positivas y cosas negativas es un reduccionismo que viene del otro lado del Atlántico, una forma de hablar "chachi" (cool) que lo que esconde es una ignorancia absoluta. Maniqueismo barato, filosofía de telepredicador. Lo bueno vs lo malo, el bien vs el mal, positivo vs negativo... Ya en el s.XIX Jacob Burckhardt advertía contra lo que el llamaba "les terrible simplificateurs".

Además, yo no aprecio diferencia entre este comentario y los anteriores. ¿Acaso caminar en una dirección y alejarse del sentido opuesto no son el mismo movimiento? Sólo cambia el punto de vista! En un caso miro hacia delante, en el otro, tuerzo la cabeza para ver de qué me quiero alejar, eso es todo.

Ñañañañañaña

Como me gusta darle la vuelta a todo.

En fin, no se si te gustarán, no tienen mucho que ver con la música anglosajona (que es la música a la que están acostumbrados nuestros oídos). Si quieres te dejo algo, a ver qué opinas.

Unha forte aperta!

María dijo...

Tío, déjate de tantas oposiciones y ponte a estudiar derecho: harías un abogado cojonudo... :-P

Ya te pediré algo de éstos para escuchar, pero a partir de febrero...

Unha aperta