20 de mayo de 2006

Los autos locos

Los sistemas capitalistas de libre mercado presentan grandes ventajas, pues a menudo se autorregulan sin necesidad de un control externo, y aumentan la eficiencia de los procesos con un saneamiento de aquellas partes obsoletas e ineficaces.

Así sería al menos en un sistema capitalista ideal en el que no hubiera presiones de sectores e intereses creados para falsear el mercado. Como esto es sólo una utopia, es pues necesario de un Estado que vigile precisamente el equilibrio del mercado y lo reequilibre (exactamente lo que ocurre con el precio de la vivienda, y que el gobierno mira hacia otro lado).

Sin embargo, existen otros aspectos en que los sistemas capitalistas se vuelven ineficientes respecto a un sistema socialista de economía planificada.

Un caso: en un sistema capitalista es perfectamente rentable envasar agua en una esquina de la península (p.ej, Lanjarón en Granada) para enviarla a la otra punta (Galicia). Para Lanjarón puede que sea rentable, pero para el conjunto de la sociedad no. Es un absurdo gastar energía en trasladar agua (muy poco valor relativo -euros/Kg-) a un sitio donde este recurso sobra. Es pues absurdo cargar un camión de botellas de agua y hacer 1.000Kms, cuando existen multitud de manantiales a 50Kms. Es un despilfarro de energía, y por lo tanto una contaminación añadida al medio totalmente innecesaria.

Sin embargo, este absurdo es perfectamente lógico en un sistema capitalista. Es más, es rentable. En un sistema socialista, existiría una reorganización de recursos, eliminando estas ineficiencias.

Vamos con otro ejemplo: las autopistas. Cuando una autopista es realizada por una empresa privada, y por lo tanto cobra peaje por ella, el sistema capitalista ve como algo justo y lógico que la empresa quiera obtener beneficios para recuperar (con creces) su inversión.

Sin embargo, si alzamos de nuevo la vista y adoptamos un punto de vista general, vemos como mucha gente prefiere dar el rodeo e ir por la antigua carretera a pagar ese peaje. A esas personas les compensa el gasto extra de combustible y de tiempo del rodeo por la alternativa gratuita. Así pues, tenemos una infraestructura, que ha salido muy cara a la sociedad (que es quien a la postre la paga, sea con impuestos, sea con peajes) y al medio ambiente, para luego no poder aprovecharla al máximo.

Vemos que las autopistas de pago muchas veces van desahogadas, mientras la carretera libre está congestionada, lo que supone un gasto en combustible (dinero y contaminación) y una pérdida en calidad de vida tanto para los conductores (por el tiempo, la incomodidad y la inseguridad) como para los habitantes de las travesías, que ven la arteria principal de su ciudad permanentemente colapsada y llena de humos y ruidos.

Quizá para las empresas concesionarias de autopistas esto sea una situación lógica y rentable, pero en un balance general para toda la sociedad, esta situación es otro absurdo del liberalismo económico.

Existen pues algunas situaciones (no muchas), en que el sistema capitalista incurre en ineficiencias de base. Pero existen otras muchas situaciones, que este despilfarro de recursos, y muy en concreto de energía, no se deben al sistema capitalista sino sólo a la imbecilidad de la gente (y no echaremos las culpas de esto al capitalismo, ya que el 97% de la gente es imbécil aquí, en la China de Mao, y en lo más profundo de la Selva Amazónica).

Ejemplifiquemos:

Como tratar si no de imbécil al que se levanta dos horas antes para acudir en coche a su puesto de trabajo, teniendo en el transporte público una alternativa más cómoda, económica, rápida y ecológica.

¿Cómo se puede explicar si no, que un habitante,por ejemplo de Colmenar Viejo, prefiera comerse un atasco de hora y media para llegar a la capi, cuando si cogiese el cercanías llegaría en media hora?

Cojamos ahora de nuevo la perspectiva aérea, y veamos la inmensa cola de coches parados, emitiendo COx, Nox, Sox a la atmósfera, consumiendo un recurso con el que no contamos y que tenemos que importar con grave perjuicio para la balanza comercial...y un cercanías que los adelanta por la vía contigüa a la autovía, y otro, y otro. ¿Pero en el cercanías quien va? Estudiantes, jubilados e inmigrantes. Cómo va a permitir un españolito compartir espacio con otros de su misma clase o inferior? No! Tiene que llegar al trabajo en su coche, que sus buenos dineros le ha costado.

¿Este absurdo es por culpa de un sistema capitalista? No, este despilfarro es sólo culpa de la imbecilidad de la gente.

Y ahora vamos al grano:

Todas las modas son imbéciles por definición. Pero hay modas que son más lesivas que otras y, por lo tanto, más estúpidas. Una de las más estúpidas es la de los todoterreno.

No es que los todoterreno sean intrínsecamente malos, por supuesto. Son vehículos muy útiles si se usan para aquello que han sido construídos. Es perfectamente normal que una persona que viva en un medio rural, y que tenga que desplazarse frecuentemente por pistas y carreteras en mal estado, prefiera comprarse un TT. En general, todo aquel que por ocio o negocio haga muchos kilómetros por campo, es normal que piense en comprarse un TT (un TT de verdad, con capacidades trialeras).

Pero luego están la inmensa mayoría de los propietarios de un 4x4. Gentecilla que se lo compró para luego hacer menos de un 1% de los kilómetros fuera del asfalto. Eso, si el coche alguna vez sale del asfalto en su vida, porque yo, triscando por caminos de toda la península, aún no he visto ningún Porsche Cayenne en el campo. ¡Ni tan siquiera por una pista sencillita! Y eso que son relativamente comunes en las carreteras (generalmente aparcados delante de restaurantes pijos).

Y claro, es comprensible. ¡Cómo va a sacar al campo un coche con pintura metalizada y tapicería de cuero! Un coche que de todoterreno sólo tiene el aspecto. Algunos con chasis autoportante, en vez del tradicional de largueros (es decir, un bastidor de vehículo de asfalto, con ruedas gordotas y mucha chapa).

Las mismas marcas saben a qué clase de gilipollas (clientes) van destinados estos coches, y los construyen con suspensiones de corto recorrido, frenos sobredimensionados, neumáticos de perfil bajo (para ser un TT) con dibujo y compuesto asfáltico, motores de muchísimos caballos y en ocasiones sin ni tan siquiera caja reductora.

En resumen, las marcas saben perfectamente que sus clientes demandan coches con apariencia de todoterreno (muy masivos, agresivos) pero con cualidades de coche convencional. Y sacrifican cualquier aspiración de rodar por caminos en pos de intentar adaptar esa bestia de dos toneladas y pico y doscientos o más caballos a un uso en carretera.

Y ahora yo me pregunto...cuáles pueden ser los motivos para que un imbécil se compre un coche, con imagen de campero pero que a la postre ni es capaz de ir por campo, ni se comporta como un coche normal en asfalto (no pesan los años, pesan los kilos).

Porque claro, hay que ser muy gilipollas para gastarse el dinero en un coche que consume mucho más combustible (peso y aerodinámica, además de sus tremendos motores), que gasta neumáticos como si los regalasen (y el caso es que van carísimos), y que aún por encima son más peligrosos que un coche normal y corriente.

Quizá sea ése uno de las razones por las cuales un gilipollas puede comprarse un TTpijo de estos. « Burro ande o no ande, y semejante armatoste debe ser muy seguro », razonamiento medio del patán adinerado. Y es cierto, pero sólo en parte.

En una colisión con otro vehículo, la masa y la rigidez del bastidor es una cuestión fundamental (el grande se come al chico); además, su mayor altura provoca un efecto de solapamiento con el otro vehículo que es verdaderamente fatídico para éste último. Sería pues un caso de cobardía criminal: ante un choque, que salga yo ganando...si es que el otro no lleva otro TT, claro.

La seguridad sería pues una cuestión de dinero: quien tiene dinero para pagarse más kilogramos de acero, es el que lleva ventaja. Como te pille uno de estos gilipollas con un coche normal, vas al cementerio seguro.

Pero esta pretendida seguridad es seguridad para el ocupante y riesgo para el resto de usuarios de la vía, sean peatones, ciclistas o motoristas (parachoques muy altos y agresivos en caso de atropello), o ciudadanos con vehículos normales.

Sin embargo la seguridad no se limita a colisiones entre vehículos. En colisiones contra obstáculos de masa infinita (un terraplén, roca, árbol...) los TT no son ni mucho menos tan seguros como parecen. Hay mucha inercia que detener, y el bastidor no es capaz de absorberla tan efectivamente como lo hace en un coche normal. Pero sobre todo, los todoterreno son coches poco eficaces en carretera, que precisan de una conducción experta (tracción trasera, mayor balanceo y, sobre todo, muchos muchos kilos que detener).

Son por lo tanto frecuentes los vuelcos y salidas de carretera de estos monstruos de acero, dejando aprisionado al infeliz conductor que, creyéndose a salvo de peligros, se ve atrapado por una mole de acero que aplasta el habitáculo en cuanto sus ruedas apuntan al cielo.

Si la falacia de la pretendida seguridad de los todoterrenos es un hecho conocido e incuestionable, que cualquiera que lea revistas especializadas o portales del sector puede conocer entonces...¿porqué cojones se siguen vendiendo cada vez más de estos TTpijos?

Es evidente: por imagen. El gilipollas adinerado ha cambiado la forma con que ve los todoterrenos. De ser vehículos de trabajo, cosa que esa clase de basura detesta, han pasado a relacionarse con las cacerías, deporte muy de nobles y de gente de alta alcurnia. De gente bien, vamos. El todoterreno, cierto tipo de TT se asocia pues a una clase, a un estilo de vida. Es increíble como el estereotipo de noble que disfruta de su ocio en la caza sigue, después de tantos miles de años, atrayendo y condicionando la vida de tanto advenedizo y nuevo rico.

Decíamos que hay que ser estúpido para gastarse más de 10 kilos en un coche que ni va bien en carretera ni va bien fuera de ella, que consume el doble que un coche normal (y contamina otro tanto) y es costosísimo de mantener. Pues bien, para mucha gente esto, que para una persona racional es una contrariedad, para esta basura es precisamente el objeto de su compra. Un coche de este tipo (hablamos de los BMW X5, Volkswagen Touareg, Mercedes ML, Porsche Cayenne...) no lo puede tener cualquiera. El desembolso necesario para su adquisición y mantenimiento está reservado a unos pocos bolsillos y es por lo tanto un signo de distinción. Es una forma de decir: tengo tanta pasta que me puedo permitir tirarla en estupideces como ésta.

Y es cierto. Realmente existe mucha gente que tiene tanto dinero que no sabe en qué carajo gastarlo, y se inventa chorradas en las cuales despilfarrarlo para satisfacción de su ego y envidia del vecino. Decididamente, creo que el Estado debiera ayudar a estas personas y solucionar ese problema aligerando sus bolsillos. Estos gastos ostentosos son un insulto para aquellos que trabajan de la mañana a la noche para tener lo justo para vivir. El dinero es para vivir y, a quien tiene demasiado, el Estado tiene la obligación constitucional de retirárselo para redistribuirlo.

Alguien no es rico porque haya tenido mayores méritos (es evidente que trabajando nadie se hace rico), sino porque ha aprovechado los desequilibrios del sistema para acumular dinero por encima de lo que correspondería (se ha quedado con más capital de la sociedad, que la riqueza que él ha aportado a la sociedad en forma de trabajo).

Retirando así ese exceso de dinero, que no es capaz de invertir en calidad de vida, en felicidad para su familia, sino sólo en ostentación que no le reporta comodidades sino más bien todo lo contrario, tendríamos un ciudadano más feliz, con menos miedos (los ricos tienen mucho miedo) y moralmente más íntegro.

En este caso en concreto, es evidente que los criterios de compra de un vehículo no están en orden con sus necesidades de uso, y si con otras motivaciones degeneradas como la de dar una imagen de triunfador, avasalladora conduciendo dos mil kilos de acero, aspiraciones importadas del otro lado del charco como triunfo del American Way of Life que no es más que el orgullo de ser un palurdo ignorante pero forrado de pasta. En resumen, que no se trata de una necesidad y sí de un lujo, un capricho, un derroche.

Y no sólo porque al fin y al cabo ese dinero con el que se paga ese derroche se gana a costa de empobrecer al resto de la sociedad. No nos pongamos tan rojillos.

Es que por puros criterios económicos, mediambientales y de seguridad, la adquisición de un todoterreno por personas ajenas al medio rural debería estar prohibida (hay países europeos que se lo están planteando). Son una amenaza para el resto de usuarios de la vía, consumen mucho más, contaminan mucho más...

En resumen, son un verdadero monumento a la ineficiencia energética y, a la vez, a la vanidad humana (hija de la estupidez y de la soberbia).

He dejado para terminar la última moda, lo más de lo más en todoterrenos: los TT derivados de vehículos militares. Marcas como Hummer, cuya versión militar la podemos ver todos los días en las noticias sobre Iraq, o como Uro, el proveedor del ejército español, tienen versiones civiles, bestias de tres toneladas y cilindradas brutales para que se puedan sentir osados, peligrosos e impotentes aquellos cobardes, alfeñiques e impotentes...con dinero (quince kilitos el más barato).

El mundo castrense siempre ha producido fascinación. Rudo, agresivo, violento...extiende sus valores y estéticas sobre la sociedad civil.


8 comentarios:

Despistada dijo...

Si yo tuviera pasta me compraría uno de esos deportivos pequeñitos, cucos, brillantes y sin techo para que todos pudieran escupirme en el peinado de peluquería. :P De momento, como no me tunee el metro y el cercanías, creo que no puedo viajar con más estilo que el de la música de mi mp3 (regalao).

El mendigo dijo...

Si tuvieras pasta más que probablemente serías gilipollas. Si tuvieras pasta, mucha pasta, lo suficientemente como para tirar el dinero en un deportivo, estarías sometida a tus intereses de clase para mantener un sistema que te garantizara esos privilegios.

Prefiero ser pobre, con mis birras, mi vida
ser pobre es una cosa estupenda
no hay que pasar ni un puto duro a Hacienda!
Reinci

NO SOMOS NADA!
(Evaristo dixit)

Despistada dijo...

Contesto lo del mío aquí porque noseporqué no se pueden escribir comentarios en el mío. :(.

Tu blog lo encontré a través de un enlace de otro blog... del que sólo recuerdo que pertenecía a una chica.

Entre lo de buscar entre intimidades que no te importan... apenas escribo para que me lean. Soy consciente de que a la gente puede no importarle lo que me pase, es más, de que no le importa. Pero eso no quita que yo deje de escribirlo, ya que no lo hago por ellos sino por propia satisfacción. Por eso escupo en el blog los posts que me vienen a la cabeza, sean de lo que sea.

Si nos liamos con los egos... quizá el mío es menor que el tuyo. Que yo escriba sobre mis cosas no significa que tenga el ego hinchado. Que alguien escriba pensando "qué grande soy, < me >, eres un hacha..." sí significa una egotitis.

Y, por fin, contesto al contracomentario de este post... Tener dinero no es lo mismo que ser gilipollas. Hay casos de todo tipo, al igual que hay curreles con menos inteligencia que las cucarachas de su cocina.

De momento no mataré mi ego, no está demasiado crecido como para joderme.

Despis dijo...

Vaya, acabo de leerlo y suena algo agresivo.... No era la intención, pero bueno, ahí ha quedado...

El mendigo dijo...

Coño! Que ordenadita contestando! Así me gusta, q me facilitas el trabajo:

+++Tu blog lo encontré a través de un enlace de otro blog... del que sólo recuerdo que pertenecía a una chica. +++
Ya se, el blog de María, tb de la coctelera. Mucho más comedido y cultureta que el mío. En cualquier caso, bienvenida. Es tu casa. Puedes pegarle patadas a las puertas, quemar el aparador o mearte en la cocina. No hay normas.

+++apenas escribo para que me lean +++
Pos fale, ya somos dos. Me la pela si me leen o no. Es más, es que estaría por jurar que prácticamente nadie se ha leído un comentario entero. Hacen bien. :p

+++Pero eso no quita que yo deje de escribirlo+++
Tu blog es tuyo y haces con él lo q te pete, por supuesto. Ahora, es mucho más interesante cuando divagas de cosas generales que cuando cuentas tu vida. Si aún fuera interesante...

+++Si nos liamos con los egos... quizá el mío es menor que el tuyo+++
Quizá tengas razón, mi ego tiene un serio problema de obesidad. Por eso le mortifico a menudo. Recordarle que es sólo una brizna en todo el universo, minúsculo e intrascendente, que es mortal y pasajero...viene muy bien para devolver a mi ego a la talla 34. :p

+++Tener dinero no es lo mismo que ser gilipollas+++
No es lo mismo, pero muy frecuentemente una cosa conduce a la otra.

+++hay curreles con menos inteligencia que las cucarachas de su cocina+++
Bueno, el decir que los ricos son gilipollas NO implica en buena lógica decir que los pobres no lo sean.

Aquí, en Córdoba y en Singapur, se cumple la conocida regla del 97.

A saber: el 97% de la gente es gilipollas.

El problema es que todos creemos estar en el otro 3%...

+++Vaya, acabo de leerlo y suena algo agresivo+++
Pues a mi no me lo parece. Es más, creo que te has quedado corta, que te deberías haber desahogado aún más. Prueba a cagarte en mi puta calavera, por ejemplo. No te prives: es gratix.

Apertas

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

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