21 de julio de 2006

Katiushka

Creo que en ruso (Hevita, cuando lo leas me corrijes) es el diminutivo de Catalina, y es la forma cariñosa con que los soldados soviéticos conocían a este arma.

Últimamente Hezbollah los ha puesto de moda cuando, la verdad, no sabía que se siguieran fabricando, en plena época de la nanotecnología.

Los periodistas, atajo de ignorantes a sueldo, les llaman misiles. En verdad son cohetes, ya que no disponen de dispositivo de guía.

También recibieron el nombre en la Segunda Guerra Mundial (por parte del enemigo nazi) de El organillo de Stalin. Producidos en masa en los principios de la guerra, compensaban la poca precisión con su bajo coste de fabricación y su altísima cadencia de disparo. Es un arma que se disparaba a bulto desde camiones con guías de lanzamiento, y que provocaba más desmoralización y miedo que daños reales. Sólo usada en cantidades masivas podía tener algún tipo de efectividad.

El apunte histórico es para saber con qué se está enfrentando Hezbollah a uno de los ejércitos mejor pertrechados del mundo. Su otra arma también viene de la 2ª Guerra Mundial: el AK-47.

La desproporción en las armas recuerda al relato bíblico de David contra Goliath.

Las operaciones de castigo del Tsáhal (ejército israelí) en territorio libanés, recuerdan a las represalias de la Wehrmacht (ejército nazi) a los atentados terroristas de la Résistance.

Cartel del protectorado alemán denunciando las actividades de la Résistance intérieur francesa.

El marcador provisional del partido, a la espera de una hipotética invasión masiva del Sur del Líbano
Hezbollah: 19 asesinatos
Ejército israelí: +300 asesinatos

Además de miles de heridos, cientos de miles de desplazados, infraestructuras destruídas y, sobre todo, una nueva carga de odio en las almas de esas personas que asegura que el conflicto se perpetúe.

Criminales todos, unos más efectivos que otros.

Digo que es provisional provisional porque supongo que la necia provocación de Hezbollah traerá la consecuencia de la reocupación de la franja de seguridad en el Líbano, de la cual había salido el ejército Israelí hace seis años. El Partido de Dios (que es el mismo en ambos bandos, de existir habría que matarlo), con su habitual ceguera, ha dado a Israel argumentos para justificar una nueva invasión del territorio Libanés, argumentando que la necesita para proteger el Norte de Israel.

Ahora bien, existe la posibilidad de crear una franja de seguridad bajo control militar multinacional, al estilo de otras líneas desmilitarizadas que hay en el mundo (Corea...). Sin embargo, esa posibilidad es rechazada por Israel, que prefiere la ocupación directa.

Merkawa Mk.II israelí

Unos y otros airean sus razones para matar, y lo cierto es que no les faltan. Llevan 50 años cargándose de razones, tantas como muertos, para hacer la guerra.

Hoy mismo, los USA han vuelto a vetar una resolución promovida por Kofi Annan que exigía el cese al fuego a ambas partes, el despliegue de unas fuerzas de interposición en la frontera, así como la apertura de un corredor humanitario para impedir el desastre humanitario en el Líbano.

Con la actitud tradicional de los USA de armar a una de las partes en conflicto, y prestarle apoyo diplomático y cobertura ideológica para su política de anexión de toda Palestina y de genocidio del pueblo que la habitaba, está enraizando aún más un problema que sólo genera más inestabilidad internacional y que es enarbolado por los integristas islámicos de cualquier rincón del mundo para justificar sus crímenes.

La solución al conflicto ha de partir de la ONU, pues es éste organismo el que creó el problema dando su consentimiento a la creación del Estado de Israel a partir de la partición de Palestina, pero que luego no fue capaz de controlar e impedir que se anexionara de facto toda la Palestina y áreas de los países fronterizos (altos del Golán, Sinaí...).

Sin embargo, una ONU débil, empobrecida y desacreditada por el sargento mundial en que se han convertido los USA, es incapaz de dar una solución civilizada al conflicto.

Efectivamente: los USA, además de sembrar de sospechas las actividades de la ONU y de su presidente, Kofi Annan, se niegan a pagar la inmensidad que adeudan a la organización. Una ONU débil y endeudada les conviene para sus aspiraciones de guardián de la libertad.

Es sorprendente que una asociación de beneficencia privada como es la de Bill Gates (Bill & Melinda Gates Foundation) tenga un presupuesto mayor que el de las Naciones Unidas.

Así es entendible que EEUU imponga su derecho a veto en el Consejo de Seguridad para impedir las condenas a los crímenes israelíes, así como toda aquella propuesta de resolución negociada que implique que Israel renuncie a los territorios acupados.

Entre aquellas resoluciones de la ONU que han prosperado, Israel ostenta el dudoso honor de haberlas ignorado todas. Muy interesante el artículo de Rosa Meneses sobre el historial de transgresiones de resoluciones de las Naciones Unidas por parte del Estado de Israel.

Israel ha llevado desde su creación una política inequívocamente expansionista, llamando a los judíos de todo el mundo a habitar en Palestina para volcar el equilibrio demográfico de la zona a su favor. Para continuar con esa política de creación de un estado teocrático, han tenido que continuar ocupando tierras a sus legítimos propietarios. En los campos de refugiados corren los niños que son la 4ª generación, desde que hace 50 años fueron expulsados de sus tierras. Nadie se preocupa de su suerte, ni tan siquiera los acuerdos de paz de Oslo contemplaban el regreso de estos refugiados.

Es más que evidente que no habrá paz en la zona mientras Israel no devuelva los territorios ocupados. Como parece que no está muy por la labor de hacerlo de forma voluntaria, y su superioridad militar manifiesta no da esperanzas de que ningún país musulmán (ni varios en conjunto, como ya ocurrió en la Guerra de los Seis días), parece que la única solución pasa por una decisión de la ONU que obligue a Israel a replegarse a las fronteras de 1948 (y no a las de 1967, como se propuso en los Acuerdos de Paz), buscar una salida a la ciudad de Jerusalén (en la resolución del 48, se la ponía bajo la autoridad de la comunidad internacional), y desplegar unas tropas de interposición como en otras regiones en conflicto, responsables de impedir las incursiones terroristas a través de la frontera de la Yihad, de Hamas o del ejército israelí.

La solución pasa pues por que Israel se conforme con la tierra que le concedió la comunidad internacional (a la postre, un 55% de Palestina), renunciando a su maldito "derecho divino" sobre el resto de los territorios palestinos.

También los europeos mantuvimos una justificación análoga para ocupar aquella tierra, que muchos consideran santa, supongo que por la alta concentración de iluminados que han surgido de su árido suelo.

¿Es la de Israel la 5ª Cruzada? ¿Una Cruzada sionista? ¿Integristas judíos y cristianos de la mano? Los intereses políticos y económicos forjan en los despachos de Washington curiosos amigos...


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