3 de abril de 2006

A Cidade da Cultura

brevedad.

(Del lat. brevĭtas, -ātis).

1. f. Corta extensión o duración de una cosa, acción o suceso.


A ver si por una vez, lo cumplo.

Colin Powell presenta ante las Naciones Unidades fotos de la Cidade da Cultura de Santiago (sableado de va-ca.org):


En Santiago hace años que se está construyendo la Ciudad de la Cultura. Una inversión de una burrada de millones, con edificios de estilo rompedor del arquitecto Peter Eisenman, con dos objetivos:

1.- Que el político ignorante de turno vea asociado su nombre al término cultura. A ver si por ósmosis, se le pega algo. Ciudad de la cultura...lo cierto es que suena bien. (lo malo es que la ciudad de la cultura ya existe: es Santiago).

2.- Tener contentos a sus amigos constructores, dándoles una obra faraónica donde llenar sus bolsillos (y los de los demás). Como dije por ahí...en este país gobiernan las constructoras. (reitero el dato que España gasta tanto cemento como el resto de la UE junta).

Como todos los gallegos sabemos, ahora el gobierno gallego le ha dado por preguntarse...Cidade da Cultura...¿y qué coño es eso? ¿para qué carallo sirve? Y ha ordenado paralizar las obras (dos de los tres edificios) hasta que se sepa qué hacer con ese complejo.

Es decir...que se pusieron a construir algo antes de saber, no sólo si se necesitaba, sino sin ni tan siquiera haber pensado de qué carallo iba a servir. Evidentemente, aquí la cultura sólo forma parte del nombre, está claro que los objetivos, cualesquieran que fuesen, eran otros.

Una burrada de millones gastados en un edificio que va a estar vacío la mayor parte del año. A veces me parece que los políticos se llegan a creer que las obras las pagan ellos de su bolsillo. Por lo orgullosos que se les ve cortando cintas (otro ejemplo de millones tirados a la basura: el multiusos de San Lázaro).

Me recuerdan a eso de que "Franco construyó muchos embalses". Como si el dictador hubiera cargado con alguna piedra, como si hubiera diseñado algún plano, como si tuviera putísima idea de la necesidad de construir presas.

Los políticos gastan NUESTRO dinero en hacer obras para SU gloria.

Ciudad de la cultura...os collón de María Pita.

Y luego, tenemos que estar en la Escuela Oficial de Idiomas masificados. Tienen que sortear las plazas porque no hay para todos. Y si una clase tiene algún sitio vacío, el bastardo del inspector de turno pone el grito en el cielo porque: "NO HAY DINERO. NO ESTAMOS PARA DERROCHAR". Y de fondos para una biblioteca escuálida, y sin bibliotecario...mejor ni hablar. ¡Esos son lujos persas!

¿Para pagar un profesor más no hay dinero y para construir un engendro sin sentido sí? ¿Sobra el dinero para veleidades arquitectónicas y falta para lo esencial?

Me acaba de contar mi madre un chiste que me ha recordado todo este asunto:

Un político va un pueblo, prometiendo el oro y el moro:
-...y os construiremos una biblioteca, y un nuevo ayuntamiento, y un puente...
- pero mire usted que en este pueblo no tenemos río
- eso no es problema, también os traeremos uno.

:p

1 comentario:

María dijo...

Iba a mandarte un correo sugiriéndote que escribieses algo sobre el tema, la semana pasé por Santiago y lo ví, pero te has adelantado ...
Sigo leyendo de vez en cuando, pero no tengo demasiado tiempo!!!
Nos vemos a la vuelta de las vacaciones, ok?
Apertas