2 de abril de 2007

Erase una vez....



Cuando vi esta fotografía de Imogen Cunningham me recordó a un cuento, Caperucita Roja, supongo que por la abuelita (la fotógrafa) la no tan niña (la modelo) y el bosque.

El que siempre se lee a los niños es el cuento acaramelado de los Hermanos Grimm, pero a mí me gusta más la versión que en 1697 escribió Charles Perrault: Le petit chaperon rouge.

En esta primera versión, el escritor cambia el pasaje en que el lobo disfrazado de abuelita incita a la niña a tomar carne y sangre de la abuela a la que acaba de descuartizar, por un final en que caperucita es comida por el lobo.

El cuento va destinado a prevenir a las niñas de encuentros con desconocidos, incluyendo la siguiente moraleja:

Aquí vemos que la adolescencia,
en especial las señoritas,
bien hechas, amables y bonitas
no deben a cualquiera oír con complacencia,
y no resulta causa de extrañeza
ver que muchas del lobo son la presa.
Y digo el lobo, pues bajo su envoltura
no todos son de igual calaña:
Los hay con no poca maña,
silenciosos, sin odio ni amargura,
que en secreto, pacientes, con dulzura
van a la siga de las damiselas
hasta las casas y en las callejuelas;
más, bien sabemos que los zalameros
entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.


Os dejo unas ilustraciones que Gustave Doré realizó para este cuento

6 comentarios:

marialob dijo...

Desde luego cualquier adolescente que lea este cuento no vuelve a hablar con desconocidos en su vida, jeje.
Yo seguro que no lo hubiera hecho.
saludos

Raíña Loba dijo...

Uf, no estoy yo tan segura.
Quizás yo huiría de algunos adolescentes :))

campurriana dijo...

Hoy he leído en el periódico que al lobo se le ve venir, que si tiene hambre come y que si no, aúlla a la luna...
Caperucita, en cambio, es más "lista"...su apariencia de "niña buena" es aprovechada para vencer, incluso, a lo más invencible...

Algo de cierto tiene esta opinión, ¿no creéis?...

Mendiño dijo...

El cuento de caperucita era una forma de alertar a las adolescentes contra los "lobos malvados", es decir, los hombres que querían comérselas, esto es, follárselas.

De ahí lo de...que ojos tan grandes tienes, que ojos...bla, bla, bla.

La sabiduría popular pasaba de madres a hijas para prevenir violaciones, y lo hacía en forma de cuento. Como en las fábulas, los cuentos están cargados de imágenes simbólicas que con el tiempo, han ido perdiendo su valor.

Somos tan listos, que nos hemos tomado los cuentos al pie de la letra, o los hemos edulcorado para que sean digeribles por niños, cuando muchos cuentos eran para enseñar a adolescentes o adultos.

Por cierto...vaya con la caperucita de la foto.

Arf arf arf!

Raíña Loba dijo...

Vaaya, no sabía que te gustaban tan maduritas, la modelo debe rondar los 50 tranquilamente :P

Este cuento sigue siendo aplicable, pero no sólo a niñas y adolescentes, sino para todo el mundo que es ingenuo en un mundo de lobos disfrazados de corderos.

flor de un día dijo...

Anda que según qué lobito me aúlle...
La foto es curiosa, es cierto, y también muchas de cunningham (ella y su padre eran muy... fotografiables, la verdad). Y desde luego, no se me había ocurrido relacionarla con el cuento. Pero a pesar de ser ella la que aparece en ésta, creo que no es suya, sino de una tal Judy Dater. Por supuesto, sigue siendo igual de divertida, sea quien sea quien la hizo.
Ommmmmmmmmmmmm...
Bueno, lo dejo, que me viene a la cabeza la imagen de un lobito con ojitos melosos...