5 de diciembre de 2005

Me la suda el Estatut




Anticipo la conclusión: este tema me la pela.


No me lo he leído en su totalidad, sólo algunos pasajes, y ni borracho pienso perder más tiempo leyéndolo más. Y con todo, creo que me he leído más de él que el 99,99% de los que hablan del tema y opinan (de forma muy vehemente, por cierto).


En la raíz de todo está el derecho de autodeterminación (que el plan Ibarretxe planteaba y el Estatut apunta). De ahí el rollo con el término nación: porque nación implica que tenga capacidad para decidir su futuro. Lo que se discute al final es una especie de ley del divorcio, pero entre naciones:


Unos dicen que dos naciones han de estar unidas con el consentimiento mútuo, pero para separarse, basta la opinión de uno (es decir, si uno de los dos se quiere marchar de casa y romper la unión, no le tiene por qué pedir permiso al otro). Son dos seres independientes y libres.


Los otros niegan la existencia de esos dos seres, sino que arguyen que son sólo uno: un matrimonio (España), y por lo tanto para hacer algo que afecte al matrimonio tiene que preguntarse a todas las partes.


Eso, en un matrimonio, ya se sabe como acaba, el marido puede forrar de ostias a la mujer sin que ella pueda escapar de la humillación. En las naciones...pues eso: bombas, tortura, represión...


Debajo de toda esta escandalera existen ideas. Al fin y al cabo, las ideologías no han muerto. Por una parte hay quien defiende la libertad de los pueblos a organizarse como mejor les parezca (y de las personas a unirse o separarse cuando, cómo y con quien quieran).


Por otra parte está quien defiende la divinidad de la patria o del matrimonio, ambos eternos e indivisibles.


Son formas de ver el mundo. Yo creo que la gente de derechas (incluyendo al PSOE) deben tener un gen defectuoso o algo así, que les impide apreciar la libertad. Cuando Bono se llena la boca con “la indisoluble unidad de España”, está diciendo algo así como: “la voluntad del pueblo no importa una mierda, la existencia de España está por encima de la voluntad de los que la forman; los ciudadanos son prescindibles, son sólo humanos, España es un concepto que entra en la categoría de divino e inmutable, y por lo tanto es eterna”.


Bueno, los que tenemos algo más de sentidiño que Bono, sabemos que Dios no creó España en la noche de los tiempos, sino que sólo tiene cinco siglos de existencia. Lo cual no es poco, desde luego, pero todo lo que nace, muere.


Y como en el caso de los matrimonios, cuando el amor muere, hay dos posibilidades, o resolverlo de la forma más civilizada posible...o al estilo Neanderthal, típico del “macho hispánico”: si te vas, te doy de ostias, que para eso yo tengo ejército y tú no.


A decir verdad, hay quien piensa que España, como país, no ha llegado a existir jamás. Es solamente un Estado, un poder político que organiza (mejor o peor) unos territorios, pero sin una cultura o un idioma propios. Se quiso imponer el de Castilla...y casi se consigue, pero el genocidio cultural no fue completado como en Francia. A los rufianes gobernantes no les interesaba la cultura ni para matarla. Otra generación más de educación franquista-castellana, y la riqueza lingüística de España se habría perdido irremisiblemente.


Pero claro, que tampoco me fío de los que ahora reclaman la autodeterminación y la libertad para formar sociedades. Me explico con un ejemplo: si Euskadi un día se independiza, es muy probable que Araba diga que una polla, que se separa de Euskadi y se queda en España. ¿Respetarán entonces los de Bilbo y Guipuzkoa la libre decisión de los "vascos del Sur"? Y queda Nafarroa, Iparralde...


Lo cierto, es que toda sociedad debiera formarse por la libre y explícita voluntad de sus miembros de constituirla de una u otra forma. Y eso jamás podría ser irrevocable, pues las personas, las opiniones y las circunstancias cambian(para eso votamos cada cuatro años). Evidentemente, eso significa matar las patrias; sólo crear Estados para el buen provecho de los hombres, de su utilidad como medio para un fin último, que es la felicidad humana. Todos los Estados, patrias putas, banderas y países no valen lo que el llanto de un niño.


En fin, eso es la utopía. Pero tener la desfachatez de negar el derecho de una colectividad a organizarse como mejor les convenga y a decidir su futuro en las urnas, y decir que se hace eso por que se es muy “demócrata”...


¡Curioso concepto de la “democracia”, vive Dios!


Vamos, que no le doy más valor a España o a Catalunya que a mi comunidad de vecinos o mi ayuntamiento. Simplemente una administración para que la sociedad pueda acometer proyectos en común. Si el Estatut sirve para eso: bien. Si no...a la mierda con él! Yo, como no me lo he leído en su totalidad, pues no opino. Y como si me lo hubiera leído se que no sería quien de decir a priori (y dudo que nadie) si eso es bueno o malo y para quién... (centralismo o descentralización, gran dilema, todo tiene su parte positiva y negativa).


Ahora, viendo quién lo ataca y quién lo defiende. Pues hombre, muy malo no será. Generalmente, es a lo que recurrimos los que no sabemos nada en materia legislativa pero si algo de personas. Un ejemplo: Si Aznar y Zapatero se ponen de acuerdo para defender la Constitución Europea... más vale que nos vayamos poniendo vaselina porque nos la van a meter doblada.


Y lo mismo, basta ver de qué parte vienen las listas de productos catalanes a no comprar estas navidades, desde qué emisoras y periódicos se pregona y se insulta (¿alguna vez informan? No estaría mal que se limitasen a informar y lo de opinar se lo dejasen al lector. Y si no se pueden aguantar, que se hagan su propio blog :p). Con eso me basta para tomar postura: ¡con esa España no!


Después de comerme la sesión del Parlamento sobre la admisión a trámite del Estatut...bueno, viendo las razones y la catadura moral de los oradores...yo, que soy castellano y nunca he pisado Catalunya, me sentía más próximo a la butifarra que al chorizo (y eso si que es grande blasfemia, pardiez!).


Al menos, el atracón televisivo me sirvió para reconocer dos políticos que no hablaban el idioma taimado de la mentira: no daban mítines sino que trataban de hilar un discurso razonado (con el que se puede estar de acuerdo o no, pero al menos hay razones sobre las cuales debatir, no actos de fe ante los que sólo cabe arrodillarse). A Begoña Lasagabarter ya la conocía y tenía en alta estima (no por sus posiciones políticas, pues ni soy nacionalista ni vasco, sólo como respeto intelectual). A la otra portavoz no la conocía: Uxue Barkos, de Nafarroa Bai. La rapaza habla claro, desde luego. Chapeau!


Claro, que también hay otro tema: el económico, claro. Aunque las cuentas no tendrían porqué cambiar... Pero el refrán es mucho más sabio: Quien parte y reparte... Por eso los partidos catalanes quieren que los que pasen la gorra sean ellos y no España (en verdad, las dos partes desconfían de que el otro haga trampas contables).


Y luego están los políticos, que siempre han vivido del enfrentamiento. Especialmente la derecha, a quien este tema de “que se rompe España” le encanta y siempre le ha dado buenos beneficios (volvemos a recordar el 36). Los políticos airean conceptos que no entienden. Y qué más quiere la gente que le den basura para comer, la gente lo mastica y lo deglute...y luego lo vomita! Mucha gente carece de conocimiento para digerir conceptos elaborados, y los políticos lo saben, por eso le dan mierda y odio.


Al final, en vez de camelar a la mujer para que el matrimonio funcione (porque encima es la que más dinero aporta), lo que hace el varón noble y harapiento que es Castilla es insultarla y amenazarla (siempre hay alguien que recuerda que la Constitución es la que dice que le corresponde al ejército defender la sacrosanta unidad de España, lo cual es gravísimo), empeorando aún más la situación. La verdad es que Castilla es un hombre holgazán y grosero, del cual es lógico que las más educadas Euskadi y Cataluña sientan repugnancia. Más cuando jamás el matrimonio fue consentido (a decir verdad, ninguno entre naciones lo ha sido jamás, que siempre ha sido más violación que amor).


Y así estamos a día de hoy, por un lado con un Losantos diciendo barbaridades por las episcopales ondas hertzianas, y con el Legionario de Cristo maese Acebes diciendo que “ETA es el tutor del Estatut”. Por el otro, .el lenguaje castrense y patriotero de Bono y Paco Vazquez (el alcalde “socialista” de A Coruña, mucho más facha que Bono y que la mitad de los del PP).


Franco plantó la semilla y...surgió una rosa. Cuánto más respetaría a la gente del PSOE si cambiaran de una puta vez de nombre, se reconocieran como socialdemócratas (que no es ni mejor ni peor, simplemente diferente) y dejasen de jugar a la confusión con el término socialismo (no veo a Zapatero diseñando planes quinquenales ni organizando sovjós, la verdad).


De los de la gaviotita, no hay nada que apuntar. Siguen erre que erre con lo mismo desde hace décadas: Una, Grande y Libre. Mensaje sencillo con el que llenan estadios. Si tuvieran que explicar cómo hacer para que no se enriquezcan los de siempre a costa de los mismos, seguro que no les salían tan fluídas las palabras. Hablar de Dios y de la Patria es sencillo: ni Uno ni la Otra objetan nada, están mudos.


Pero bueno, son lo que son y al menos no lo ocultan.



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